Hace tan sólo unos años, a muchas empresas les resultaba complicado entender qué era eso de la comunicación corporativa y qué beneficios podía reportar a sus organizaciones el cultivar una imagen pública favorable. Una vez asumida esa necesidad, se plantea un nuevo reto: ¿Qué es eso de la comunicación 2.0? ¿Realmente sirve para algo?
El pasado mes de noviembre, un grupo de expertos se reunió en Sevilla en el marco del Evento Blog 09, para participar en una mesa específica sobre Comunicación y Marketing 2.0. En este encuentro profesional se puso de manifiesto el miedo de las empresas a introducirse en la comunicación online, en la medida en que ya no se trata de enviar comunicados de forma controlada a determinados periodistas, sino de compartir contenidos de interés, abrirse a los interlocutores, interactuar con ellos, exponerse a sus críticas…
Y, sin embargo, es un hecho que la reputación de las compañías, cada vez más, se modela en Internet, un lugar en el que ya no sólo se busca información, sino opiniones. Actualmente, las grandes compañías utilizan ya las redes sociales (Facebook, Twitter, etc.) para comunicarse con sus clientes, vigilar a su competencia o testear la aceptación de sus nuevos productos. Y, como muestra, un dato: si a principios de 2008, un 43,2 % de los internautas pertenecía a alguna red social, a finales de ese mismo año el porcentaje se había elevado hasta el 75%.
Pero, ¿cómo abordar una estrategia de comunicación online? ¿Por dónde se empieza? Lo ideal es hacerlo de la mano de profesionales, aunque la ebullición del medio está levantando mucho polvo y no siempre es sencillo diferenciar al verdadero profesional del vendedor de humo. Los expertos insisten en que no es suficiente con manejar las herramientas necesarias, sino tener una concepción global de la comunicación.
Porque no hay que perder de vista que la comunicación 2.0 debe constituir una herramienta más dentro de la estrategia de comunicación corporativa, que promueve una única imagen a través de distintos canales.
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